Pastillas para no soñar en España y en el mundo.

En una nota del diario País se refleja el aumento del consumo de medicamentos psiquiátricos en la población española. No es un fenómeno exclusivo del país hispano, es una tendencia global que también sucede en Argentina.

El aumento de sedantes, ansiolíticos y antidepresivos manifiestan la creciente medicalización de la salud mental. El estudio de la BMC Psychiatry se basa en una encuesta realizada a 22.000 europeos de cinco países (España, Reino Unido, Suecia, Alemania y Dinamarca) y estipula que los que más consumen este tipo de medicamentos es la media española.

Si tenemos en cuenta la muestra de paises es muy fácil sacar una conclusión política del estudio. El país con la mayor crísis económica y en que las políticas neoliberales tuvieron mayor libertad es en el que más se consume. Aquellos países más protecionistas con su población tienen valores más bajos, por más que esten inmersos en la moda mundial de recurrir a estos medicamentos para resolver problemáticas de salud mental.

En la Argentina una consultora realizó un estudio en 2015 donde se daba como resultado que: “Ya se venden más de un millón de comprimidos al día. Las mujeres se medican más que los hombres. Advierten que puede crear dependencia.”

Volviendo a la nota del Pais acierta en el planteamiento de que lo más significativo es: “Pero quizá lo peor de estas cifras sea lo que este consumo abusivo tiene de síntoma, de retrato de una población que no tolera el menor contratiempo, que siempre tiene prisa para superar los desengaños, que considera reprobable que alguien se encuentre mal y pida un respiro o ayuda”

Esto me remite a algunos pensamientos, no abarcativos de la totalidad del fenómeno, que considero importante situar como problemática:

*La relación que tiene la industria farmacológica con respecto a este fenómeno. No podemos dejar de considerar que detrás de esto hay un gran negocio que produce millones de dolares a nivel mundial con altos niveles de ganancia para un grupo concentrado de acionistas.

*La relación de las políticas neoliberales y de desregulación de los mercados que posibilitan un bajo control del consumo sin receta de estas sustancias.

*La relación de las nuevas tecnologías, la publicidad y los imperativos de éxito con la intolerancia a la frustración del sujeto moderno.

*El factor universal de la adicción, que por cuestiones de legalidad e ilegalidad invisibiliza lo abarcativo del fenómeno. Es importante analizar el factor moral de ciertos discursos sobre el consumo de drogas ilegales que oculta un gran y pernicioso negocio legal de la industria farmacológica.

*La importancia de que haya leyes de salud mental que promulguen una paradigma diferente al dominante médico-hegemónico. Vale recordar que en la Argentina hoy en día pasamos por un momento muy complicado con respecto a esta cuestión, donde por decreto se ha modificado una ley de salud mental a través de un decreto ministerial.

No se trata de, por lo menos en mi caso, hacer una cruzada con respecto a los medicamentos psiquiátricos. Sino de establecer un pensamiento crítico que pueda contemplar otros modos de intervensión en los malestares psíquicos y que visualice los intereses en pugna detrás de este fenómeno globalizado.

Informe: Federico Bosch

Fuentes en el subrayado del texto.pastillas

 

 

 

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