Otra forma de control del otro.

Oportuna nota de opinión de Sergio Zabalza sobre las “relaciones abiertas”. Sugiere que puede ser un solapado intento de control sobre la pareja ante la inseguridad de la correspondencia total del otro o de la otra a nuestro deseo de posesión.

Por Sergio Zabalza

El término “Pareja abierta” refiere una relación formal en el que cada uno de los miembros está habilitado para mantener relaciones íntimas, amorosas y sexuadas con otras personas. Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir en el pasado, Angelina Jolie y Brad Pitt en el presente son ejemplos. Muchas de las parejas que adoptan o que intentan sostener un vínculo desde esta modalidad, sostienen que prefieren mantener un vínculo amparado en la mutua confianza y el compromiso de contarse siempre la verdad, antes de sentirse engañadas. Pero la experiencia clínica indica que en el vínculo de pareja abierta poco importa la libertad del otro y mucho menos el respeto a sus elecciones, sino el control solapado sobre los pensamientos y actos del partenaire. Nada mejor para ilustrar el punto que la figura de “El permitido”, en la que un miembro de la pareja determina la persona con quien la infidelidad podría estar autorizada: una estratagema para no asumir decisiones que, en todo caso, forman parte de la privacidad de cada integrante de la pareja. Estas modalidades esconden una esencial inseguridad frente al riesgo que supone entregar el corazón sin la garantía de que el otro responda tal cual esperamos. Pero así es el amor: una pasión que no se lleva bien con el cálculo. Nada peor entonces para la salud de un vínculo amoroso que contarse todo. No en vano, Lacan afirma “que el amor no tiene nada que ver con la verdad” . Tras estas modalidades se suele esconder un velado sometimiento por parte de uno de los miembros, a veces al punto de forzarse a entablar relaciones con un tercero con tal de sostener el pacto de libertad que asegura el vínculo. De esta manera, este tipo de relación esconde una exigencia desmedida que trasluce una vocación conservadora y autoritaria. En definitiva: el rechazo a elegir porque no se está dispuesto a perder nada. Tomar un compromiso supone la resignación de una satisfacción. Y se hace por amor.

publicado originalmente en Clarín del 17/07/2016

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