“Diagnóstico: travestismo”, psicoanálisis transfóbico

Pablo Herón en una nota critíca la patologización de las identidades trans en la facultad de Psicología de la U.B.A. a través del análisis del texto de un docente perteneciente a una práctica profesional.

 

Pablo Herón para La Izquierda Diario

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“En las entrevistas refiere que lo más importante es ‘travestizarse’, vestirse de mujer, llegar a operarse y agregarse pechos y nalgas. Esto con inyección de siliconas que ha realizado. Es un hecho que esta patología avanza con el desarrollo de la ciencia, cirugías estéticas que se practican según la oferta del mercado, lo cual posibilita técnicamente la transformación corporal, según cada cual, y la legislación que en algunos lugares avala este acto-” , “La ceremonia del Espejo” (Material de cátedra).

Una oda a la patologización

Así Ernesto Pérez, docente de la Práctica Profesional “Hospital de Día y Problemáticas Clínicas Contemporáneas” de la Facultad de Psicología de la UBA, describe al travestismo como una patología generalizada que avanza gracias al desarrollo de las técnicas en cirugías estéticas. “La ceremonia del espejo” aborda una serie de entrevistas realizadas a una joven travesti que acudió al consultorio por decisión de su madre. El texto se encuentra vigente en la bibliografía de la práctica y, como evidencia la cita, está por detrás de la Ley Nacional de Salud Mental (LNSM), que prohíbe la realización de diagnósticos en base a la identidad sexual, y de la Ley de Identidad de Género (LIG) que establece el derecho a intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales para adecuar el cuerpo de una persona a su identidad de género autopercibida.

Los repudios de estudiantes frente a tales afirmaciones no tardaron en llegar a las redes sociales. En respuesta, el autor produjo un nuevo artículo: “¿A qué llamamos perversión en la actualidad”. Allí afirma que el uso de las categorías travestismo y perversión no deben comprenderse en un sentido moral, negativo, sino meramente clínico, y asevera que el “travestizarse” se trata de un rasgo perverso que puede encontrarse en todas las estructuras psíquicas, ya sea neurosis, psicosis o la perversión.

Aun así el docente cae en su propia trampa: su diagnóstico de travestismo como una perversión supuestamente se basa en la necesidad clínica de detectar el sufrimiento de la paciente para orientar la cura, no obstante lo cual resultó más importante realizar el diagnóstico que escuchar las propias palabras de la paciente, que afirmaba en la primera entrevista “Yo vengo por mi madre no por mí, yo no quiero cambiar, estoy bien así”. ¿Acaso es el travestirse lo que aqueja a la paciente o es la estigmatización que sufre por su identidad de género desde la mirada de su madre e incluso del analista? De este modo, el autor transforma automáticamente el travestismo en síntoma/patología. Tal es así que durante todo el análisis se refiere a ella, que se identifica a sí misma como mujer, en masculino.

Intentando todavía convencernos de su lectura “no patologizante”, el autor agrega que existen “perversiones normales”, aquellas que están socialmente aceptadas, en la jerga: son las que están inscriptas en el “discurso del Amo” (Lacan). Según su mirada el travestismo estaría dentro de ese grupo gracias a la existencia de la LIG. Trágicamente, a veces aclarar oscurece, aún con la importante conquista que significó la LIG la realidad de las personas trans ha variado poco y a algunas, como Diana Sacayán, las matan por el hecho de asumir su identidad, mientras que la mayoría aún debe acudir a la prostitución para subsistir y tienen un promedio de vida de 35 años, ¿a esto llamará el profesor Pérez aceptación social? Lo mismo se ve en las propias facultades, ¿cuántas personas trans tienen acceso a los estudios universitarios?

Afilando las armas de la crítica

Hace algunas semanas una masacre ponía nuevamente en el centro de la escena que la violencia patriarcal no cesa: medio centenar de personas LGBTI fueron asesinadas en el boliche Pulse en EEUU. En Argentina, la vemos en el caso de Belén, quien tuvo un aborto espontáneo y fue condenada a 8 años de prisión acusada de haberse realizado un aborto.

En la carrera de psicología en la UBA es costumbre abordar problemáticas de la sexualidad a través de casos clínicos de mujeres, homosexuales y hasta personas trans. Aun así, como evidencian en su expresión más brutal los textos citados, lejos está este abordaje de problematizar la vida real y las contradicciones que atraviesan en la sociedad las mujeres y quienes no se amoldan a las normas sociales de la sexualidad y los géneros hombre/mujer. En este caso las personas trans directamente son patologizadas, legitimando y dando rienda suelta a la violencia que se manifiesta cotidianamente, desde los travesticidios hasta en la falta de acceso a la salud, el trabajo y la educación.

Es por estas razones que es fundamental la pelea por una perspectiva de género trasversal a lo largo de toda la carrera de Psicología en cada universidad del país, que exprese el repudio contra la violencia que se manifiesta en las calles por #NiUnaMenos, para poner los conocimientos que se producen y la formación universitaria al servicio de las y los más oprimidos. Se vuelve necesario afilar las armas de la crítica contra un modelo de universidad que desalienta cualquier cuestionamiento y hasta llega a legitimar la violencia hacia las mujeres y personas LGBTI. Una pelea que al mismo tiempo pone sobre tablas la necesidad de que seamos las y los estudiantes junto a las y los docentes quienes debatamos y decidamos democráticamente los planes de estudio y contenido de nuestra formación.

Enlace original: http://www.laizquierdadiario.com/Diagnostico-travestismo-psicoanalisis-transfobicoDiagnóstico: “Travestismo”descarga (1)

Ilustración de Ricardo Fumanal

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