Detrás de la imposibilidad

Los tratamientos de reproducción asistida confrontan al paciente todo el tiempo con sus impedimentos. La clave del psicoanalista está en poder ver qué se mueve por detrás de la dificultad en lograr un embarazo y ayudar a que los aspectos inconscientes no obstaculicen el proceso o los resultados.

Por Sandra Hebe Goldstein * para Página/12

No soy yo quien te engendra.
Son los muertos.
Son mi padre, su padre y sus mayores;
son los que un largo dédalo de amores
trazaron desde Adán y los desiertos
de Caín y de Abel, en una aurora
tan antigua que ya es mitología,
y llegan, sangre y médula a este día
del porvenir, en que te engendro ahora”.

Jorge Luis Borges


El deseo de tener un hijo a veces puede verse opacado por la dificultad que le genera a algunas parejas concebirlo. Esta es una de las situaciones más complejas y angustiantes que se les puede presentar a dos personas que tienen como objetivo formar una familia.

Ante estos casos, muchos son los que deciden no bajar los brazos y acudir a un centro de reproducción asistida; una opción que trae aparejada gran sufrimiento, pero también esperanza.

En primer lugar, resulta muy complejo, ya que se deben afrontar una serie de estudios que, en su gran mayoría, enfrentan directamente a la pareja con la imposibilidad, con aquello que no pueden.

Asimismo, implica una confrontación con el paso del tiempo, ya que la edad de la mujer es un factor determinante.

Es en esta instancia donde muchos comienzan a tomar real conciencia de lo que les está ocurriendo, preguntarse cuál de los dos integrantes tiene “el problema” y qué se puede hacer para solucionarlo.

En algunos casos, no existe una causa biológica que impida el embarazo y eso, en lugar de significar un alivio, se vuelva más angustiante ya que, al parecer, la dificultad no puede resolverse de un “modo concreto”.

Para aquellos que pueden iniciar un tratamiento, cuando éste fracasa, la situación se vuelve muy dura. Para volver a repetir el procedimiento se debe esperar entre uno y dos meses y, a veces, someterse a diversos estudios cruentos.

Sin embargo, el resultado positivo tampoco trae tranquilidad a la pareja. Ambos se encuentran en un estado de ansiedad y nerviosismo extremo, y el temor a la pérdida de ese hijo tan deseado es muy grande.

Técnicas de reproducción asistida

Se denominan Técnicas de Reproducción Asistida a todos aquellos métodos mediante los cuales se trata de aproximar en forma artificial a las gametas femeninas (óvulos) y masculinas (espermatozoides) con el objeto de favorecer el embarazo.

Desde la medicina, las causas más frecuentes de infertilidad en la mujer son: imposibilidad para ovular o para hacerlo regularmente, óvulos envejecidos, bloqueo de las trompas de Falopio, endometriosis, trombofilias y problemas del útero.

En los hombres, generalmente, se trata de trastornos en los espermatozoides y anomalías en el aparato genital.

En cuanto a las técnicas de baja complejidad se encuentran:

– Coito programado: consiste en una estimulación leve de la ovulación y controles ecográficos periódicos; tienen como objetivo conocer el número de folículos presentes en los ovarios y de programar el momento adecuado para tener relaciones sexuales.

– Inseminación artificial conyugal y con semen de donante: se introduce el esperma en la vagina de la mujer por medios artificiales.

Entre las técnicas de alta complejidad:

– Fecundación in vitro (FIV): indicada en casos de patología bilateral de las trompas de Falopio o número insuficiente de espermatozoides para poder efectuar una inseminación intrauterina. También recomendada después de 4 intentos de inseminación intrauterina sin éxito.

– Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI): se trata de una técnica mediante la cual un solo espermatozoide se introduce en el citoplasma de cada óvulo, para lo que se atraviesa la membrana del óvulo con una micropipeta. Este método mejora mucho los resultados obtenidos ante una infertilidad masculina ocasionada por oligozoospermia severa.

– Criopreservación de embriones: los procedimientos de reproducción asistida suelen efectuarse con una hiperestimulación ovárica controlada a fin de obtener un buen número de óvulos y embriones. Usualmente, el número de embriones que se transfiere es entre 2 y 4, según la calidad embrionaria y la edad de la mujer. Si hubiese más embriones de los deseados, se pueden almacenar por medio de una técnica denominada criopreservación, que consiste en mantener los embriones a muy bajas temperaturas, por lo que todas las funciones celulares se detienen pudiendo conservarse en este estado durante varios años. De esta manera, los embriones criopreservados pueden ser descongelados y utilizados un tiempo después.

– Transferencia intratubárica de gametos (GIFT): se diferencia de la FIV en que los espermatozoides y los óvulos son colocados directamente en la trompa de Falopio durante una laparoscopía, en vez de fertilizarse en el laboratorio. Si la fecundación es exitosa, el óvulo se traslada al útero, exactamente igual que en un ciclo natural.

– Transferencia de blastocitos: los embriones permanecen entre 5 y 6 días en el laboratorio, solo un tercio de los embriones suele llegar a esta etapa de blastocisto. Esta técnica tiene la ventaja de que los embriones son más fuertes en el momento de la transferencia y es más probable que den lugar a un embarazo. La desventaja es que existe el riesgo de que pocos o ningún embrión sobreviva al estado de blastocisto y se deba cancelar la transferencia embrionaria.

– Donación de gametos: se pueden donar óvulos y también espermatozoides. Utilizan este método las mujeres sin ovarios funcionales o con óvulos que poseen anomalías graves. En la legislación de nuestro país, los donantes son anónimos. El procedimiento es igual al de la FIV, exceptuando que es la donante la que se somete a una inducción de la ovulación y recogida de óvulos, mientras que la futura madre recibe tratamiento con estrógenos y progesterona, preparando así el recubrimiento uterino para recibir un embrión.

– Gestación en vientre de alquiler: una mujer acepta gestar y dar a luz al hijo de otra pareja o persona soltera. Los padres pueden aportar el propio material genético (óvulo y esperma) o en su defecto se recurre a un donante de óvulos y/o esperma. En Argentina no se realiza porque no existe una legislación que regule esta técnica.

Todos los tratamientos de alta complejidad requieren un seguimiento exhaustivo, en donde las mujeres deben inyectarse hormonas, en algunos casos, anticoagulantes, y realizarse, día por medio, ecografías para ver los resultados de la estimulación ovárica. Se trata de un control riguroso que, en la mayoría de los casos, es sentido como un examen absolutamente determinante.

Los métodos antes mencionados promueven un cambio muy importante en la vida sexual de la pareja. Se trata de pautas que deben seguirse al pie de la letra para tener relaciones sexuales. Horarios, abstinencias, frecuencias determinadas, estudios que deben realizarse dentro de la primera hora después de haberse consumado el acto sexual sin poder higienizarse.

De esta manera, el plano de la privacidad queda desdibujado, dando paso a la mirada constante y examinadora de los médicos, imposibilitando a la pareja resguardarse y conservar su intimidad.

El cuerpo

Cuando es posible iniciar un tratamiento, todas las opciones, en mayor o menor medida, promueven un cambio muy importante en la vida sexual de la pareja. El cuerpo se resignifica, comienza a percibirse como “fallado”, se convierte en “un objeto” manipulado por especialistas.

El deseo consciente de tener un hijo puede encubrir otro deseo del que nada sabemos, resultando un impedimento que se manifiesta en el cuerpo a través de la imposibilidad de lograrlo.

Las manifestaciones corporales son una manera de “hablar”, de trasmitir aquello que no puede decirse con palabras. Una forma de sacar afuera lo que se encuentra adentro.

El embarazo

El logro del embarazo significa “todo” para esa mamá. Cuando tiene al bebé dentro de su cuerpo se siente absolutamente completa.

Surgen sentimientos ambivalentes que traen y hacen converger a la que no podía – no tenía y a la que ahora puede – tiene. Es por ello que es en esta instancia, cuando siente que lo tiene todo, que también empieza a sufrir ante la simple idea de perderlo.

“Nadie pierde (repites vanamente)
Sino lo que no tiene y no ha tenido
Nunca, pero no basta ser valiente
Para aprender el arte del olvido”.

Jorge Luis Borges

A pesar de que la concepción resulte exitosa, es importante no perder de vista y analizar los factores que antes impedían el embarazo, ya que pueden reaparecer, manifestarse durante el proceso o luego del nacimiento del bebé. Son muy frecuentes las crisis posparto tanto de manera individual como en la pareja.

Con el nacimiento, la madre presta una atención casi exclusiva al niño, lo que produce efectos negativos en el hombre como son los celos y el sentimiento de exclusión, entre otros.

Para la mujer, si el embarazo es completitud, parir significa una pérdida.

Es en este proceso en donde el bebé es quien representa eso que ella pierde, volviendo de esta manera a sentirse incompleta, a “no tener”.

El nacimiento, separarse del bebé y el dolor frente a la pérdida generan angustia, inscribiéndose así en el psiquismo como un corte en el tiempo y en el espacio, en un nuevo cuerpo. Además, el encuentro con lo anhelado significa ceder la satisfacción narcisista de la completitud y reconocer que existe un otro.

Diferenciando deseo de necesidad, el hijo se juega el destino de ese ser que puede llegar a no constituirse como un sujeto con vida propia y esto podría desarrollar severas patologías.

Donación de gametos

Como hemos visto, existen distintas técnicas, pero los tratamientos de donación de gametos son los que más resistencias generan en los pacientes, a pesar de ser los procedimientos que más posibilidades de éxito ofrecen.

La ovodonación implica una confrontación con la falta, la falla, el no poder, como así también con las diferencias, ya que hay genes que no son propios y probablemente no habrá parecido físico con los hijos.

Es más frecuente escuchar casos de ovodonación porque son más los casos de óvulos donados que los de esperma; la mayoría de los problemas masculinos de fertilidad pueden resolverse con alguna de las otras técnicas mencionadas.

Este método es, por lo general, utilizado por mujeres cercanas a transitar la menopausia, lo que representa una herida importante que las enfrenta bruscamente con la conciencia plena del paso del tiempo, del límite biológico que conlleva por ende a un fin de su anhelo de ser madre.

Habitualmente, la donación de gametos son óvulos u espermatozoides, es muy raro que se donen ambos, la implicancia para la pareja de que en ese hijo estén presentes los genes de uno y no del otro puede ser muy variada.

Otro de los temas recurrentes es “el miedo a que no se nos parezca”. Este interrogante conduce directamente a pensar en qué se espera de un hijo.

También asociado a esto aparece la culpa, la escuchamos en el miedo al reproche o la idea de ocultarlo: si no se puede decir es porque “hay algo malo”, en la fantasía de los reproches de los hijos están sus propios autorreproches.

Desde el psicoanálisis

Para que un hijo advenga como tal, como un tercero, es necesario que los padres le otorguen un espacio que lo represente como un ser nuevo, opuesto a la fantasía de transformarlo en “aquello” que los completa, los prolonga, o sea el depositario de sus frustraciones o quien deba cumplir sus sueños frustrados.

Para que tenga lugar, paradójicamente es necesario resignar ciertos ideales que lo enajenarían impidiéndole así ser “otro” diferente a sus progenitores.

Lograr un embarazo requiere de una sumatoria de variables, cualquier alteración en alguno de estos procesos puede ocasionar dificultades en la concepción o, dependiendo de la gravedad, esterilidad.

La clave del psicoanalista está en poder ver más allá de la infertilidad, partiendo de la manifestación somática, pero investigando y descubriendo cuál es el deseo inconsciente que se “esconde” en el deseo consciente de tener un hijo. De esta manera, ayudar a que los aspectos inconscientes no obstaculicen el proceso o los resultados, sino que los facilite.

Los tratamientos de fertilidad duelen, angustian, confrontan al paciente todo el tiempo con sus imposibilidades; le hablan de lo que no tiene, de eso que le falta, de un ideal que no puede alcanzar, de un cuerpo que sienten fallado, de óvulos “envejecidos”, espermatozoides “deficientes”.

Confrontarse con estas realidades genera distintos efectos en los integrantes como así también en la pareja. Frente a esto, cada uno se defiende como puede, con los recursos que posee.

Uno de los modos más frecuentes es intentar escapar de la situación, ya sea disolviendo la relación o abandonando el procedimiento.

En ambos casos, generalmente las “excusas” conscientes son otras, por ejemplo dejar de hacer tratamientos por cuestiones económicas o separarse por cualquier otro motivo, la aparición de un “tercero”, como sustituto del otro tercero que es el hijo que no llega, y como modo de “huir”.

La elaboración de esta angustia facilita el acceso a la posibilidad de ser madre o padre.

Si se logra el embarazo todo vuelve a cambiar, como así también cuando nace el hijo o los hijos, ya que muchas veces se trata de embarazos múltiples.

Como dijimos antes, la ovodonación suele traer consigo la culpa, la necesidad de castigo, lo que muchas veces deriva en graves enfermedades o la disolución de la pareja como método inconsciente de pagar las culpas y aliviar el dolor.

Un análisis en pacientes que están atravesando una situación tan traumática como ésta permite no sólo transitarla mejor, sino también y fundamentalmente, entender los factores inconscientes que impiden el logro de un embarazo, el éxito del tratamiento, y brindarles la mayor cantidad de herramientas necesarias para poder poner en palabras aquello que “captura al cuerpo” con el objetivo de darle sentido y liberarlo, permitiéndoles cumplir su sueño.

* Licenciada en Psicología. International Psychoanalytical Association Full Member. Miembro Titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina en función didáctica. Profesora del Instituto de Psicoanálisis “Ángel Garma” de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

La autora brindará hoy a las 19 la charla “El cuerpo habla. Una mirada profunda sobre la infertilidad”, organizada por el Centro de Investigación y Orientación Enrique Racker. En APA, Rodríguez Peña 1674.

Enlace original: Detrás de la imposibilidad

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